Este cuadro
fue pintado por Alberto Durero en 1512 y representa un ala de un ave que bajo
mi punto de vista puede un ser un loro. Claramente podemos observar que se
asemeja mucho a la realidad, ya que para los pintores de esa época, cuanto más
se parecía la pintura a la realidad, mejor era el cuadro. Esto quiere decir que
el realismo estaba valorado por encima de otras vertientes.
A mí este
cuadro me despierta distintas emociones como libertad, alegría,
despreocupación… Me despierta libertad porque para mí las aves son animales
libres que normalmente viven en el mundo exterior, y se mueven con total
libertad sin que nada ni nadie les moleste. Me despierta alegría por el hecho
de que para mí tener libertad, hace al mismo tiempo que te sientas más feliz,
porque puedes hacer lo que te apetezca sin que ninguna otra persona se oponga a
eso. Y, por último, el sentimiento de despreocupación lo siento porque al ser
libre, las cosas que tengas que hacer las realizarás cuando puedas y te parezca
necesario, es decir, no tienes unos horarios marcados que te ocupen tu tiempo
y, por lo tanto, si tienes algún deber que realizar, lo realizarás a su debido
tiempo y pudiéndole dedicar el tiempo que sea necesario.